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Coleccionando momentos...

Sensaciones

El mejor modo de transmitir...

¿Cómo expresar con palabras aquellos sentimientos y emociones tan grandes como imposibles de concentrar en una secuencia de letras?¿Y por qué precisamente esos sentimientos, los más difíciles de esconder, los que más empujan por salir de uno mismo, superan a la lengua, y se hacen imposibles de entender para quien no los siente suyos?¿Cómo hacer para decir todo aquello que me gustaría decir si no puedo transmitirlo del mismo modo en que lo siento?Ya lo dijo alguien antes que yo, "una imagen vale más que 1000 palabras"... Yo aún diría más, "una mirada vale más que 1000 palabras".No es necesario hablar para transmitir las cosas más grandes. Esas emociones vuelan a través del silencio. Sólo silencio...ni siquiera las palabras son necesarias...

Miedo...

¿Qué es el miedo? Es tan sólo preocupación por desconocer las consecuencias que traerá algo, es esperar algo pero no saber qué es. No se tiene miedo a las cosas cuando te están sucediendo, sino antes de que ocurran. Esto es lo que encuentro extraño. Alejandro Dujmas dijo una vez que "No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligro desconocidos son los que inspiran más temor". ¿No es cierto?Pero, si sólo es un sentimiento que, según este razonamienmto, no está fundamentado en nada sólido, ¿por qué está presente en cada ser humano y no hay nada que pueda vencerlo? ¿por qué, si sólo existe mientras lo temido aún no ha ocurrido, sentimos miedo?
Paulo Coelho dijo que "Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar". A veces se convierte incluso en un obstáculo que provoca la irrealización de metas... y es sólo un sentimiento, una emoción...

Después del examen...

El día de hoy ha sido una sinestesia (unión de sensaciones).He sentido impotencia (entiéndase bien, por favor), he sentido incapacidad, agotamiento intelectual, incluso... sin embargo, al recibir el examen en mis manos, me he sentido feliz, realizada, con un examen por hacer, sí, pero con la tranquilidad de haber trabajado bien anteriormente. A veces, me obceco tanto con un pequeño obstáculo, que no pienso en la posibilidad de saltarlo, de pasar por encima, de vencer al miedo, pero todo pasa... y las recompensas siempre son visibles. Me tranquiliza esta realidad.